Testimonios
Nos especializamos en...Hombre 49 años:
Motivo de consulta: Depresión y posible abuso sexual en la infancia, bloqueado.
(sin recuerdos)
Acudí al consultorio de la Psic. Talia Razo porque había leído sobre EMDR en el libro de Bessel van der Kolk (El cuerpo lleva la cuenta / The Body Keeps the Score) sobre trauma. También había leído muchos otros libros sobre trauma y agresiones sexuales, en busca de respuestas a mi malestar.
Si bien por fuera me veía normal y socialmente más o menos integrado, mi vida por dentro alternaba entre terror y desconexión emocional. Muchas veces me sentía como un monstruo incapaz de conectar emocionalmente de forma genuina y espontánea; otras veces, me sentía náufrago en medio de una tormenta de pánico, o como un niño pequeño encerrado en una botarga del tamaño de un adulto, haciendo todo lo posible para que no se notara.
Parecía que algún trauma me bloqueaba, pero no tenía casi ningún recuerdo de mi infancia. Mi vida era una gastadera tremenda de energía mental, sin ningún beneficio salvo el de lograr ser más o menos funcional. Esta soledad fue mi normalidad durante 40 años, y también he tenido muchas veces impulsos de suicidio.
Partiendo de esta situación poco alentadora, sin ningún recuerdo para apoyar mi búsqueda, la Dra. Talia me guió en el camino con la terapia EMDR. Logramos entablar un diálogo con las diferentes partes que habitan mi cuerpo, sobre todo con las que estaban apagadas, o literalmente encarceladas y amordazadas.
Y lo inesperado sucedió.
Poco a poco, las partes más reprimidas de mi ser fueron liberadas, dándome una sensación increíble de libertad, de integridad, de presencia… Es decir, Hoy siento que habito mi cuerpo de verdad y que mi piel está hecha a la medida para mí.
Me siento presente en el mundo.
Esto no se logra de un día para otro y tampoco me siento así de bien todo el tiempo. Todavía reaparece la desconexión, pero nunca he estado tan cerca de mi ser. Sobre todo, ahora sé que puedo vivir de verdad porque lo experimenté y lo voy experimentando cada vez más.
Creo que la terapia EMDR funciona bien porque el trabajo pasa mucho por el cuerpo. Se forma una combinación entre cuerpo y mente; se activan o reactivan caminos neuronales. No sé bien qué es lo que pasa, pero esta combinación permite que las palabras lleguen a las partes reprimidas o ignoradas. A su vez, esas partes se expresan por medio del cuerpo y también a través de los sueños o imágenes que brotan en la mente.
Finalmente, creo que se pueden volver a unir las partes del niño que, por alguna razón, algún día se desmoronó en pedazos, aunque el adulto no tenga recuerdo de un evento traumático preciso. El éxito depende también de la terapeuta, ya que se requiere no solamente de conocimientos técnicos, sino también de mucha intuición, escucha, empatía y entrega, imprescindibles para tranquilizar al niño interior lastimado, que suele ser un verdadero desterrado de la vida.
Mujer 32 años
Motivo de consulta: Relación, con Pareja Narcisista.
Quería tomarme un momento para agradecerte de corazón por tu tiempo y por todo lo que compartes en cada sesión.
Ayer tuvimos una sesión tan poderosa que hoy me siento distinta… más libre, más en paz, más conectada conmigo misma.
Y al hacer un recuento, me impresiona ver lo mucho que he cambiado en tan poco tiempo.
¡Han pasado solo cinco meses desde que comenzamos este camino juntas y la transformación ha sido enorme!
Después de 10 años, en una relación tóxica, de sentirme triste, sola, confundida y limitada, incluso después de más de un año en otra terapia.
Hoy me reconozco como una mujer contenta, renovada, libre, empoderada y satisfecha con todo lo que he logrado.
No solo a nivel emocional sino también en lo físico y en mi día a día.
Me parece muy interesante observarlo con tanta claridad, pero, sobre todo, ha sido liberador darme cuenta de que, gracias a tu acompañamiento en terapia, Hoy tengo la claridad mental, para no caer de nuevo en algo que me hizo tanto daño, durante 10 años.
Estoy muy orgullosa de nosotras y del gran trabajo que hemos hecho en tan poco tiempo.
¡Gracias, Tali!
Gracias por tu tiempo, tu paciencia y todo lo que me has enseñado. Sin ti, seguiría muy hundida… y hoy, por fin, puedo ver la luz después de la tormenta.
Gracias por acompañarme con tanta claridad, empatía y sabiduría. No sabes cuánto valoro tu guía.
Me siento muy afortunada de haberte encontrado.
Mujer 43 años
Motivo de consulta: Depresión
En los dos meses que llevo tomando la terapia EMDR, he podido notar cambios perceptibles no solo en mi estado de ánimo, sino también en la manera en que afronto situaciones que antes me resultaban difíciles.
Inicié la terapia en un punto muy bajo emocionalmente.
Sintiendo que era la peor persona del mundo y que merecía la forma tan horrible en la que me sentía.
Hoy puedo decir que ya no me siento así y que, poco a poco, he ido entendiendo que no soy ese cuento horrible que creí de mí. Hemos ido trabajando con esas creencias negativas que por mucho tiempo di por verdaderas y, al enfrentarlas y reprocesarlas, he podido desinstalarlas y crear una nueva historia.
Ahora también tengo herramientas que me ayudan a tranquilizarme cuando lo necesito y, al mismo tiempo, a trabajar los detonadores que antes me llevaban a lugares oscuros. He dejado de ver de forma catastrófica los diferentes escenarios y mis respuestas ante situaciones negativas.
Hoy siento que puedo afrontarlas con calma, sin sobredimensionar los problemas. Son más los días en los que me siento en calma, tranquila y optimista que aquellos en los que me siento en el hoyo. No han dejado de existir días malos, pero cuando suceden ya no me envían a lo más oscuro de mi mente; ahora puedo enfrentarlos con valor y calma.
Sé que aún falta mucho camino por recorrer, pero confío en que voy por buen camino con el trabajo que realizo junto a la Psic. Talia Razo.
